El arte del Renacimiento se desarrolló en Italia y se expandió por el resto de Europa y América durante los siglos XV (el Quattrocento) y el XVI (Cinquecento). Durante el periodo renacentista Italia estaba muy fragmentada desde el punto de vista político. Era un mosaico de ciudades Estado, pequeños principados y repúblicas donde se profesaba el amor por la cultura, el arte y el lujo, aunque también por la conspiración y el poder.

El Humanismo y el Renacimiento supusieron una recuperación ideológica del mundo clásico; y cómo los artista (humanistas o influidos por ellos) tomaron como modelo perfecto a imitar el arte de la Antigüedad Clásica: Grecia y Roma. Las ruinas, los relieves y las esculturas clásicas fueron estudiadas con devoción por los artistas.

Hubo grandes cambios visuales y formales con respecto al arte medieval. Destaca la aplicación sistemas de representación de la perspectiva en las artes plásticas. Los arquitectos utilizaron los módulos para articular las construcciones, que se concebían en relación la perspectiva humana (antropocentrismo: el hombre como centro y medida de todas las cosas).

Uno de los cambios más notables fue el de la propia consideración del artista, que dejó de ser considerado un artesano anónimo. El artista renacentista debía ser polifacético: humanista, intelectual, cortesano, incluso atleta. Apoyado y protegido por los mecenas, que se servía del arte para sus propios fines políticos, económicos o sociales.

Versión PDF: El arte renacentista

 

 

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