El arte griego tuvo sus precedentes en las culturas minoica y micénica, antes de la llamada época oscura:

  • La cultura minoica: se desarrolló en la isla de Creta y mantuvo la hegemonía en el mundo griego entre el 2600 y el 1400 a.C. Su riqueza y poder se debió al control que su flota ejercía sobre el mar (talasocracia), ya fuera mediante el comercio o la piratería (dos actividades no muy diferenciadas en al antigüedad). Políticamente se organizó como una confederación de ciudades Estado. El ocaso de esta cultura fue muy rápido, provocado por la erupción del volcán de la isla de Thera (archipiélago de Santorini) en el 1626 a.C. La flota quedó destruida por el posterior maremoto y con ella, la base de su poder.

  • La cultura micénica: alrededor del año 1600 a.C los aqueos, pueblo nómada procedente del norte ocupó la península del Peloponeso, sus islas y costas adyacentes gracias, entre otras cosas, a su dominio del bronce3.

 

Los dorios otro pueblo nómada del norte, pero pertrechado con armas de hierro, repitió el proceso hacia el año 1200 a.C. y ocupó la península del Peloponeso, sus islas y costas adyacentes. La invasión doria dio comienzo a la llamada época oscura: 500 años de hundimiento de la civilización urbana, comercial y sedentaria. El mundo griego vivió unos siglos marcados por la violencia y el pillaje, en un mundo rural y guerrero.

El arte minoico (Creta)

Arquitectura

La construcción más representativa de la cultura cretense fue el palacio. Los encontramos en las principales ciudades: Cnosos, Hagia Triada y Faistos.

Son edificios arquitrabados (dinteles) sostenidos por columnas. Están estructurados en torno a una plaza central (o patio) orientada de norte a sur. Del patio parten de manera anárquica el resto de edificios, y unas escaleras enormes para acceder a las partes altas. La luz de las estancias procede de patios interiores y tragaluces, ya que los edificios están construidos pared con pared, sin posibilidad de vanos.

Por su importancia para la arquitectura griega posterior debemos destacar la columna cretense con su fuste de forma troncocónica invertida. Desde el punto de vista constructivo no es una forma nada lógica, de ahí que se le achaque alguna explicación religiosa o simplemente decorativa. Las columnas estaban muy decoradas y policromadas. Su colocación en lugares estratégicos hace pensar en algún tipo de rito procesional. El capitel tiene un exagerado toro y un gran ábaco. Por su forma deben ser forzosamente bajas y anchas. Su uso fue abandonado con la supremacía micénica.

Del urbanismo debemos destacar que las ciudades estaban dotada de redes de saneamiento, modelo que llegó a algunas ciudades griegas y, sobretodo, a Roma.

Escultura y pintura

Hubo una producción casi industrial de pequeñas estatuas que representaban a una diosa domadora de serpientes, damas vestidas con faldas acampanadas y figuras masculinas desnudas. Posiblemente se tratara de exvotos. Una de sus figuras más destacas es el conocido como acróbata de Knossos, figurilla de marfil que formaba parte de una escena de tauromaquia.

Los muros de los palacios aparecen decorados con pinturas al fresco y bajorrelieves de estuco. Los pintores representan escenas cotidianas y decoración natural (hojas, flores, espigas…) con rico colorido. La figuras humanas de perfil denotan la influencia egipcia, de la que escapan al dotarlas de un movimiento (escenas de tauromaquia en Knosos) desconocido en la civilización del Nilo.

El arte micénico

La arquitectura micénica

La micénica fue una cultura guerrera y agricola. Prueba de su carácter bélico son los restos de murallas ciclopeas2 que han llegado hasta nosotros. En el interior de la ciudad se alzaba el palacio, construido en torno al megarón estructurado en estancia rectangular (domos) con un pórtico con columnas y un vestíbulo (prodomos). Fue el modelo de los primitivos templos griegos. 

La Puerta de los Leones en Micenas (hacia 1350 a.C.) es una de sus más destacadas y representativas obras. Forma parte del entramado de una de las murallas ciclópeas de la ciudad. Para su realización utilizaron grandes piedras pero, en este caso, si están trabajadas como piedra sillar. Sobre el vano aparece el relieve de una columna protegida por dos leones, todo parece indicar una significación religiosa y protectora. El modelado de las leones es su más destacada obra plástica, nos recuerda los relieves asirios. También se han encontrado figuras de barro, marfil y bronce, probablemente exvotos religiosos.

Las acrópolis y las necrópolis micénicas nos proporcionan interesantes construcciones como las tumbas de corredor o tholoi. Los corredores excavados en la roca terminan en una estancia final de planta circular donde colocaban presentes para los muertos. La famosa máscara de Agamenón (1550 a.C.) pertenecía a uno de esos ajuares funerarios.

Para cubrir la estancia utilizaron un interesante sistema de falsa bóveda, por aproximación de hiladas (una técnica más fácil que el abovedado puro y que ofrece resultados espectaculares al visitante). No eran tumbas individuales, parece que fueron panteones familiares. La más conocida de estas tumbas es el Tesoro de Atreo del XIII a.C. (considerada por muchos como la tumba del mítico rey Agamenón). Consta de un corredor denominado dromos de unos 36 metros de largo y 6 de ancho. Al final del dromos encontramos un estrechamiento tras el que se abre un recinto circular que es la cámara o tholos.

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