Identificación y clasificación

El Moisés es una escultura sedente, de bulto redondo obra de Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564). Fue esculpida en mármol de Carrara entre los años 1513 y 1542. Es una obra religiosa, bíblica, inspirada en el Antiguo Testamento, concretamente en el libro del Éxodo. Su estilo es renacentista, concretamente del Cinquecento (siglo XVI). Mide 235 centímetros y se encuentra en la Iglesia de San Pietro in Vincoli de Roma, formando parte de la sepultura de Julio II.

Análisis

Temática

La obra representa una escena del Éxodo, la huida de los judíos de Egipto hacia la Tierra Prometida guiados por Moisés. Miguel Ángel recreó el momento en el cual Moisés desciende del Monte Sinaí, dónde ha recibido las Tables de la Ley, los Diez Mandamientos del mismo Dios, y se encuentra con que los Israelíes están adorando un Becerro de Oro.

Técnica

De Jörg Bittner Unna – Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=46476422

El profeta bíblico aparece sedente, con la mirada fija en algún punto a su izquierda. Sus largas barbas, símbolo de la vejez y la sabiduría, descienden hasta su cintura, escurriéndose entre sus dedos. Su brazo derecho sujeta las Tablas de la Ley. Sobre su frente aparecen los dos cuernos que le identifican en la iconografía cristiana.

La obra fue esculpida en mármol blanco de Carrara, sin policromía y perfectamente pulido. Destaca el estudio naturalista, casi científico, de la anatomía humana. La musculatura es muy fuerte, digna de un titán y nos recuerda las figuras de la Capilla Sixtina, al igual que estás parece que le falta el espacio.

Tanto el giro del cuello, como la forzada posición de las piernas, entre el escorzo y el contrapposto, obligan a tensar los músculos mostrando la fuerza de la figura. Vale la pena detenerse en los detalles de las manos con las venas muy marcadas, los tendones, los brazos y en el meticuloso trabajo tanto de la barba como de los ropajes.

La postura sedente permite una composición equilibrada y cerrada. Estructurada con un eje vertical, desde la frente, bajando por las barbas y llegando por los pliegues de la ropa hasta el pie derecho, poderosamente apoyado en el suelo. El cuerpo del profeta muestra un juego de simetrías y continuidades entre cada uno de los brazos y la pierna del lado contrario.

La tensión muscular anuncia un movimiento en potencia y, la psicológica, genera un deseo de alzarse con rabia, la famosa terribilitá, una tensión psicológica contenida pero a punto de estallar, característica de la obra final de Miguel Ángel y que tiene su reflejo en la mirada y la frente de Moisés.

Domina la unifacialida, pese a ser una obra exenta está condicionada por el marco, estaba pensada para formar parte de un grupo escultórico con más de 40 figuras, la tumba monumental del Papa Julio II, que debía estar situada bajo la cúpula de San Pedro. El artista fue apartado continuamente de esta obra con nuevos proyectos. Finalmente el sepulcro se redujo a una tumba adosada en su localización actual.

Miguel Ángel realizó su Moisés en un sólo bloque de mármol. Entendía la función del escultor como la retirada, sustracción, de lo que sobra del mármol para hacer salir la figura que se encuentra en su interior. La escultura muestra un volumen muy sólido y compacto, con escasos espacios interiores, los efectos de luz se deben más a los escorzos del cuerpo y los pliegues de la ropa que al juego de vacíos.

Influencias

La obra de Miguel Ángel evolucionó de las formas más serenas y clásicas de su primera etapa, hasta esculturas mucho más expresivas, vivas y poderosas; unos auténticos colosos que pueblan los frescos de la Capilla Sixtina y protagonizan esculturas como el Moisés que abrieron el camino al Manierismo y al Barroco.

Resultado final del proyecto para la tumba de Julio II, actualmente en la Iglesia de Piedro in Vincoli de Roma.
De Jörg Bittner Unna – Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=46476408

Una de las causas del cambio, junto con las vivencias personales y la propia evolución artística de Miguel Ángel, fue la influencia de Laoconte y sus Hijos, escultura helenística redescubierta durante el Renacimiento y que cambió la visión que sobre la escultura griega se tenía hasta entonces, pues no sólo son obras serenas y armónicas, también hay espacio para las emociones, la fuerza, la tensión y el dinamismo.

Enlace para el contexto histórico y para la escultura del Renacimiento

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