El arte Barroco se desarrolló durante los siglos XVII y XVIII, y tuvo su origen en Italia, concretamente en Roma. La influencia romana se expandió por los países católicos como España, así como Nápoles y Flandes, que estaban bajo su dominio. En Francia el Barroco tuvo unas formas más académicas y fue un instrumento de propaganda de la monarquía. El Barroco fue muy diferente en los países protestantes, como Holanda, con una pintura más intimista y burguesa. Inglaterra no desarrolló el Barroco hasta el siglo XVIII.

El término barroco tuvo en su origen un marcado sentido peyorativo. Parece derivarse del término portugués berrueco (que designa a una perla irregular), señalando lo artificioso, irregular, recargado y complejo de este estilo para el gusto de los teóricos del arte del siglo XIX (cuando ya se desarrollaba el neoclasicismo).

Rubens, Adoración de los Reyes

Entendemos por Barroco el estilo artístico que se desarrollo entre el siglo XVII y el XVIII (desde la Contrarreforma hasta la irrupción del Neoclasicismo), que surgió en Italia y que se expandió por el resto de Europa e Iberoamérica. Un estilo complejo y diverso, incluso contradictorio, que buscó soluciones estéticas para una época de profunda transformación espiritual, cultural y política.

Una de las características más importantes del Barroco es la interacción entre las disciplinas artísticas. La arquitectura crea el espacio para la pintura y la escultura, integrándose en un todo que también incluye la propia ceremonia (religiosa o política), la música o el teatro. Crea obras de arte total, el theatrum sacrum que encuentra un buen ejemplo en los Autos Sacramentales o la capella Cornaro en la Iglesia de Santa María della Vittoria en Roma, obra de Bernini.

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