Goya: el artista y la sociedad

La obra de Francisco de Goya nos permite hablar de algo que ya comentamos en el tema Teoría del Arte  de la estrecha relación que se produce entre el artista y la sociedad, y de cómo ésta condiciona la obra de aquel. El caso de Goya nos permite un estudio profundo de este fenómeno. El artista de la primera época, el pintor de los cartones para tapices, vitalista y optimista, se transforma en un pintor marcado por la amargura, la decepción y la tristeza, una persona crítica con la condición humana que se aísla en un mundo de pesadilla poblado por brujas y monstruos (segunda época).

Goya, Retrato de Jovellanos (1798)

Francisco de Goya fue, no sólo un testigo privilegiado de los acontecimientos, sino también su protagonista (tanto en su forma colectiva, como individual). Vivió los profundos cambios que tajo a Europa la Revolución Francesa. Abrazó con entusiasmo las nuevas ideas políticas del liberalismo. Desde su oficio de pintor trató de desmontar con su crítica las convenciones sociales y la superstición. Quizás fue un afrancesado, pero la brutalidad de la guerra le despertó de ese sueño de la razón. Sin duda fue un ilustrado, conoció a Jovellanos, Moratín…, los intelectuales de su tiempo, a los que retrató; de ese pensamiento ilustrado nació su patriotismo, entendido como una preocupación por su país y por una profunda tristeza ante lo que veía a su alrededor.

Su recorrido vital le permitió vivir varios estratos de la sociedad de su época. Comenzó como un artesano que buscaba ganarse la vida con su oficio; lo logró, y su éxito le llevó a vivir la otra cara de ese mundo. Se codeó con la nobleza y la realeza a los que retrató, a menudo de forma crítica, con rostros abotargados. Fue un cortesano más, pero eso no le hizo olvidar las injusticias, la miseria y los abusos de un mundo cruel. Su crítica a la sociedad quedó reflejada en sus pinturas, pero especialmente en sus grabados: Los caprichos, Los desastres…

Trascendencia del Goya

Francisco de Goya es uno de los pintores que más trascendencia ha tenido en los artistas posteriores y por tanto en la Historia del Arte. Su obra, especialmente la posterior al estallido de la Guerra de la Independencia, supuso una ruptura con la tradición pictórica del momento.

Su aprendizaje, como ya hemos comentado, fue bastante clásico. De la mano de José Luzán estudio el barroco italiano, pero también conoció la obra de Velázquez, de los ingleses del XVIII y Durero. Partiendo de esas bases y tras un época cercana al rococó, creó su propio mundo cargado de fantasía y crítica. Lo verdaderamente revolucionario no fue sólo el cambio de temática sino el cambio de técnica pictórica que le acompañó:

Goya, La lechera de Burdeos (1827)
  • Abandonó las leyes ópticas y la representación naturalista de la realidad (mímesis).
  • El color se convirtió en la base de la obra, frente al dibujo que va perdiendo importancia.
  • Aplicó la pintura con rápidas pinceladas o formando manchas de color.

Podría considerarse a Goya el primer artista moderno, muchos pintores posteriores: impresionistas, expresionistas, surrealistas… reconocen su admiración y deuda con el gran pintor aragonés:

  • Se anticipa al impresionismo con su técnica de pincelada rápida y la aplicación de manchas de color.
  • Al igual que los expresionistas trasmitió con su pintura el dolor, el miedo y el mundo interior, tanto con su temática como con su forma de representar.
  • La aparición del mundo onírico, sueños y pesadillas, en sus pinturas tuvo su continuidad con el surrealismo.

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Versión PDF: Francisco de Goya

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