El Impresionismo fue el primer paso para el proceso de renovación artística que nos llevó hasta el arte contemporáneo. Ya hemos vista la obra de Claude Manet, que sin ser plenamente impresionista fue el referente para este grupo de artistas.

Versión PDF: El Impresionismo: Monet, Degas y Renoir

Influencias

Entre las influencias más destacadas de las que bebe el movimiento impresionista destacan algunas de las que ya hemos hablado en temas anteriores:

  • La pintura romántica que aportó una nueva técnica que privilegiaba el color frente a la línea, como vemos en la obra de Delacroix.

    Descomposición de la luz blanca
  • El Realismo de Courbet y Millet que introdujo temas nuevos, de la vida cotidiana.
  • La pintores de la escuela de Barbizón con sus paisaje poéticos pintados a plain air.
  • Las investigaciones de los paisajistas ingleses, Turner y Constable: interesados por reflejar lo elementos fluctuantes de la naturaleza (atmósfera, luz…) y la captación de la la luz con toques cromáticos.
  • La ukiyo-e (pinturas mundo flotante) xilografías japonesas que llegaron a Europa en el siglo XIX con sus composiciones planas y dinámicas.
  • Los estudios científicos en el campo de la óptica y sus aplicaciones a la pintura.

Un grupo de artistas

Café Guerbois

Los pintores impresionista formaron un grupo unido en torno la figura, casi venerada: Claude Manet. Solían reunirse en los cafés parisinos, especialmente el Café Guerbois. Allí coincidieron artistas como Pissarro, Monet, Renoir, Sisley, Morisot, Cézanne, Degas… hablaban de pintura y arte, y defendían su modo de entenderlo y sus ideales estéticos. También salían a pintar juntos, al aire libre en La Grenouillère.

La presentación en sociedad de estos artistas fue una exposición celebrada en el antiguo estudio del fotógrafo Nadar en 1874. Las obras allí expuestas provocaron el escándalo entre los gustos más conservadores y la Academia, pero también el entusiasmo de los artistas e intelectuales más innovadores.

Cézanne expuso su Olympia moderna (1873-4), Pissarro Escarcha, El camino viejo de Ennery (1873-4), Degas La clase de danza (1874)… pero la obra que acabó por convertirse en icónica fue de Monet: Impresión Sol naciente (1872), pues el despiadado juicio que de ella hizo el crítico de arte Louis Leroy (del periódico Le Charivari): acabó por dar nombre al movimiento: el Impresionismo.

Monet, Impresión. Sol naciente (1872)

La decepción cundió entre los impresionistas, pero no compartía ese estado de ánimo el marchante de arte Durand-Ruel, quién apostó por los nuevos artistas desde el primer momento y veía en estas críticas más publicidad que perjuicio, haciendo suyo el aforismo de Oscar Wilde: “Sólo hay una cosa peor a que hablen mal de uno: que no hablen en absoluto”

Debemos mencionar que el fracaso de la crítica al a hora de valorar el alcance del arte de los impresionistas fortaleció el papel del marchante en el mercado del arte, la nueva figura fue sustituyendo al crítico como referente del gusto artístico.

Características y técnicas del Impresionismo

Lo cierto es que la pintura Impresión Sol naciente (1872) de Monet resume muy bien los elementos básicos de la pintura impresionista:

  • Las pinceladas en staccato como golpes bien visibles pues el artista no se preocupa de ocultarla. Es una pincelada pastosa y gruesa que cada pintor usa a su modo.
  • La temática moderna.
  • La preocupación prioritaria del pintor es captar los efectos de luz.
  • El descuido de los detalles.

    Monet,Regatas de Argenteuil

La pintura impresionista, abrió una nueva forma de pintar, pero también de mirar la pintura, que obliga al espectador experimentar la obra, no sólo a contemplarla.

El punto de partida para entender la técnica de los impresionistas es la teoría de los colores:

  • Newton había demostrado la descomposición de la luz blanca en el espectro cromático por un prisma (Newton).
  • Rood y Chevreul habían enunciado la teoría de colores primarios y complementarios.
  • Chevreul haía estudiado los efectos de contraste (orla de cromatismo)

Los pintores impresionistas se apoyaron en estos conocimientos para lograr el que era su objetivo: captar la luz y los colores con sus pinceles y plasmarlos en el lienzo. Plasmar la luz (pintar la luz) era la clave pues, siguiendo a Constable, lo objetos sólo son visibles en la medida en que la luz incide sobre ellos.

Teniendo en cuenta que los colores son las divisiones de la luz, la pintura se convierte en una técnica de entretejido de modalidades de luz, lo que Seurat y Signat llevaron a su máxima expresión al tratar de fundir los colores en el ojo del espectador.

La luz es un elemento cambiante y eso representaba un problema para el pintor. No puede detenerse a componer un cuadro perfecto, debe pintar rápido para captar el momento, los matices, las vibraciones de la atmósfera. Para lograrlo pintaron al aire libre.

Esto obligó a una pincelada rápida, suelta, que rehuye el retoque. Manchas pastosas y gruesas que marcan diferencias entre los artistas:

Monet, Catedral de Rouan
  • Monet: pinceladas entrelazadas.
  • Cezánne: golpes netos y puros.
  • Signac: puntos.
  • Van Gogh: pinceladas llameantes.

El deseo de captar los cambios en la luz y la atmósfera llevó a Monet a la representación de la apariencias sucesivas, un tema repetido en varias con matices de color, luz, meteorología (serie de La Catedral de Ruan).

Los impresionistas abandonaron la técnica del claro-oscuro, perdiendo las posibilidades de volumen que esta técnica permitía, en cambio colorean las sombras utilizando tonalidades complementarias. Desaparece el dibujo, o se convierte en leves trazos de color, dejando de ser un elemento de contraste.

Claude Monet

Claude Monet (1840-1926) plasma la versión más poética del impresionismo. Su producción es muy amplia y variada: paisajes, marinas, fluviales y sus famosos nenúfares. Fue capaz de captar los reflejos luminosos del sol en el agua, los brillos luminosos entre los barcos de vela de Argenteuil, donde pintaba al aire libre junto a sus compañeros. Las formas vibran en el lienzo, el dibujo prácticamente desaparece, las formas se disuelven etéreas en sus cuadros ninfeas o nenúfares. La luz temblorosa y color de las flores, son los únicos protagonistas de la obra, a un paso de la abstracción.

Monet, Nenúfares

Edgar Degas

Edgar Degas (1834-1917) puede considerarse un impresionista de la forma, más que del color3. Recibió una sólida formación clásica, declarándose seguidor de Ingres y siendo un gran estudioso de la obra de Rafael. Su búsqueda de un lenguaje propio le llevó hasta el grupo de los impresionistas. Llega a afirmar de sus obras que no existe un arte menos espontáneo que el suyo, lo que chocaba con las pretensiones del resto del grupo.

Degas, La clase de Ballet

Frente a la obsesión del resto de impresionistas por la pintura la aire libre, Degas mostró un gran interés por los interiores, especialmente por la luz pálida artificial de las candilejas en los teatros. Podemos ver su sensibilidad por temas sociales, en cuadros como Los bebedores de absenta (1876). Su interés por capar el momento fugaz le acercó al tema de las bailarinas, centrándose en los ensayos. Otro de los temas que se repiten en su obra fue el de las carreras de caballos. En ambos casos muestras gran interés por la figura humana o animal, su contorsión y movimientos.

Pierre-Auguste Renoir

Pierre-Auguste Renoir (1841-1919). Pese a su visión revolucionaria de lo que debía ser el arte, era un gran conocedor de la tradición artística clásica (Tiziano, Rubens…). En su obra destacan las tonalidades fuertes, especialmente las rojas y amarillas para captar las vibraciones de la luz ondulante entre las hojas de los árboles de las terrazas parisinas. Las grandes extensiones de flores le permiten resaltar los colores. Las figuras aparecen distribuidas de forma uniforme, sin puntos centrales que estructuren las composiciones.

Renoir, Le moulin de la Gallette

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