La búsqueda de un lenguaje constructivo para los tiempos modernos tuvo uno de sus mayores avances en EE.UU. Una nación joven en pleno crecimiento y consciente de su potencial. La ciudad de Nueva York proyectó avenidas de hasta 20 kilómetros. Libre de tradiciones constructivas, la herencia de estilos historicistas no fue tan importante en un país que no debía buscar en el mundo medieval sus raíces, sólo considerar sus necesidades presentes.

(La renovación de la arquitectura: siglo XIX)

La respuesta de los arquitectos americanos a las necesidades del desarrollo urbano y las posibilidades tecnológicas fue un nuevo tipo de edifico: el rascacielos (con alturas de 10-16 plantas). Dos mejoras posibilitaron estos edificios:

  • El ascensor.
  • La mejora de la estructuras metálicas.

Desde años 50 se alzaron estos edificios en ciudades como New York, Chicago, Boston… En ellos se combinaba:

  • Obra de fábrica
  • Armazón de hierro
  • Fachadas recubiertas con motivos clásicos.

La escuela de Chicago

El incendio de la ciudad de Chicago en 1871 demostró la necesidad de mejorar la seguridad de las construcciones. La reconstrucción de la ciudad fue una auténtico campo de pruebas para la nueva arquitectura. Las estructuras se cubrieron con materiales refractarios y se generalizó el rascacielos como solución arquitectónica ante la falta de suelo disponible y la alta especulación. Este fue el contexto en el que surgió un grupo de arquitectos innovadores que se conoce como la Escuela de Chicago que desarrolló el rascacielos y abrió el camino al funcionalismo

Los arquitectos protagonizan este cambio rompiendo el cisma entre arquitectura e ingeniería que se vivía en Europa y lo lograron gracias a:

  • La introducción de las novedades tecnológicas.
  • El dominio de las técnicas constructivas.
  • La investigación de las posibilidades de los materiales.

    Sullivan, Almacenes Carson

Henry Hobson Richardson (1838-86) fue el precedente de la Escuela de Chicago. El Marshall Field Wholesale Store (1877, Almacenes Marshall) destaca por la sobriedad de volúmenes. Fue construido de forma tradicional en piedra pero con estructura de acero, fue muy influyente en el desarrollo de las fachadas de los edificios.

El más destacado de los arquitectos de la Escuela de Chicago fue Louis Sullivan (1856-1924). Se formó en EE.UU y París. Destacó por la búsqueda la perfección en las proporciones partiendo de la estructura constructiva y la funcionalidad antes que de la estética, anticipando el racionalismo. La ornamentación se concentra en puntos concretos de las fachadas, matizándolos con decoración de formas vegetales y naturales de reminiscencias góticas (entronca con el modernismo europeo). Entre sus obras podemos citar:

  • El Auditorium de Chicago (1889): mantiene algunos elementos historicistas, recordando a los palacios renacentistas pero marca el camino de la nueva arquitectura por su estructura. Fue el edificio más alto de su tiempo.
  • El Wainwright building (Saint-Louis) de perfectas proporciones que surgen de la estructura constructiva y no al revés. La funcionalidad se antepone a la estética.
  • Los Almacenes Carson sirven a Sullivan para desarrollar la ventana apaisada, una de las características de la escuela. Las bandas horizontales permiten remarcar la estructura.
  • El Guaranty Building de Búfalo, enfatiza los empujes ascendente de los rascacielos, frente a los horizontales de los Almacenes Carson.

    Sullivan, Auditorium de Chicago (1889)

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