El movimiento prerrafaelita, un grupo que forma parte del romanticismo, nació en 1848. Varios artistas firman sus obras con las siglas PRB (Hermanda de los Prerrafaelitas). Su objetivo era volver a la pintura anterior a Rafael Sanzio (considerado el gran maestro), concretamente al primer Renacimiento (Fra Angelico, Botticelli…). Querían volver a los ideales medievales: el trabajo gremial, la sincera espiritualidad, y a un arte más sencillo y libre de artificios. Sus fundadores fueron Holman Hunt (1827-1882), Dante Gabriel Rosetti (1828-1882) y John Everett Millais (1829-1896). El grupo fue efímero pero su influencia perduró en el simbolismo.

Dante Grabriel Rossetti, Ecce Ancilla Domini (1850)
  • Rechazaron los postulados idealistas de la Academia y buscaron la representación de la realidad, aunque manteniendo la importancia del dibujo.
  • Pintaron temas cotidianos, con referencias al trabajo industrial y las injusticias sociales, desde postulados moralistas y costumbristas (no revolucionarios).
  • Recuperan temas de la literatura medieval y la religión.
  • Sus obras están cargadas de compleja simbología.
  • La realidad entendida como verosimilitud, especialmente en sus temas históricos y bíblicos.

Desde el punto de vista técnico destacó:

  • Mantiene la composición y el encuadre al modo tradicional
  • Uso de los colores complementarios
  • Creación de espacios primitivos (sin perspectiva área)
  • Dibujo minucioso, muy realista pero al servicio de composiciones irreales.

John Everet Millais (1829-96) observó y copió un taller de carpintería para componer su obra Cristo en casa de sus padres (1849-50), incluso tomó como modelo a un carpintero para representa la musculatura y personajes de clases bajas para el resto de personajes, quería mostrar la condición de trabajadores y pobres de la familia de Cristo.

La verosimilitud del tema bíblico también preocupó a Dante Grabriel Rossetti (1828-1882) cuando pintó Ecce Ancilla Domini (1850), su versión de la Anunciación. Toda la parafernalia simbólica del tema está presente, pero la figura de María es la de una adolescente abrumada por el peso de la situación.

Rossetti, poeta y pintor, se alejó del realismo para adentrarse en el simbolismo. Creó un lenguaje que cargaba de simbolismo el color, la naturaleza, la luz… Encontró la inspiración en la literatura medieval: el ciclo artúrico (El Santo Grial, 1860), o La Divina Comedia, y todo desde la mirada que provocaban sus propias vivencias.

Para su Beata Beatrix (1864-1870), le sirvió de modelo Elisabeth Siddal, su esposa fallecida como la Beatrice de Dante. Es un cuadro cargado de símbolos (reloj solar, adormidera, paloma…), donde Beatriz no aparece ni muerta ni viva, como un vampiro o una bella durmiendo; con la piel blanca, casi tísica y una extraña sensualidad. El paisaje escapa del mundo físico, ambiguo y vaporoso. Podemos ver como juega con planos superpuestos que eliminan la profundidad gradual de los cuadros, un precedente del espacio planimétrico de Klint.

Entradas relacionadas con la pintura del romanticismo:

John Everet Millais Cristo en casa de sus padres (1849-50)

 

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