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La Edad de los Metales en la Península Ibérica

La Edad de los Metales en la península ibérica se desarrolló a mediados del tercer milenio. Comentamos la Edad del Cobre y la Edad del Bronce

La Edad de los Metales comenzó en el momento en que se inició la técnica metalúrgica, es decir, el proceso de fundido de los metales para reducirlos (separar el mineral de la escoria) y la elaboración de herramientas, algo que sucedió hace alrededor de 8000 años. Nos centraremos en sus dos primeras etapas: la Edad del Cobre o Calcolítico y la Edad del Bronce.

La Edad del Bronce o Calcolítico

A mediados del tercer milenio a.C. comenzó la metalurgia del cobre en la península ibérica, dando origen a la Edad del Cobre o Calcolítico. Siendo uno de los tres grandes focos mediterráneos donde se inicio la metalúrgica junto a los balcanes y Próximo Oriente.

El calcolítico en la península ibérica se desarrolló en la zona sur y occidental, donde existían yacimientos de cobre. Destacando la Cultura de Los Millares, en la actual provincia de Almería.

La explotación de minas de cobre y el desarrollo de la metalurgia supuso la primera gran especialización laboral. La metalurgia requería de especialistas con unos conocimientos y técnicas muy complejos que se dedicaban por completo a esta tarea, por lo que sólo podía realizarse en sociedad complejas con excedente necesario para mantener a estos artesanos.

Por otro lado, esta especialización o división del trabajo provocó el aumento de las diferencias sociales y la jerarquización, muy visible tanto en el tamaño de las viviendas como en los ajuares funerarios. Es posible que las personas dedicadas a la metalurgia crearan un grupo o gremio privilegiado.

El mantenimiento de estos grupos sociales y el crecimiento de las poblaciones fue posible por el notable desarrollo de la agricultura, con la creación de sofisticados sistemas de regadío, el abonado de los campos y el uso del arado. Construyeron silos subterráneos para el almacenaje del grano. De la mano de este crecimiento de la agricultura y de la metalurgia lo hizo también el comercio. La agricultura provocó la sedentarización definitiva de la población y la construcción de ciudades.

La cultura de Los Millares

El yacimiento de Los Millares nos descubre un poblado construido en una meseta elevada y amurallado. Podemos ver en las imágenes el entramado defensivo con un línea triple de muros y la espectacular entrada principal de la ciudad. Además de otros fortines exteriores de defensa. Todas estas precauciones nos hablan del aumento de la belicosidad durante esta etapa.

Las viviendas presentaban una planta ovalada con zócalo de piedra. Las paredes estaban levantadas con tierra y los techos se cubrían con ramajes. Como ya hemos comentado había edificaciones específicas para diversas funciones, destacando los talleres de metalurgia.

El desarrollo urbano de la cultura de Los Millares fue notable, pudiendo alcanzar los 1500 habitantes.

Los monumentos megalíticos de los Millares

El inicio de la Edad de los Metales estuvo unido a la aparición de los monumentos megalíticos. Construidos a base de grandes bloques de piedra (de ahí su nombre) y utilizadas como tumbas colectivas.

El el caso de la Cultura de Los Millares, las zonas de enterramiento o necrópolis estaban fuera del recinto amurallado, ocupando más de 15 hectáreas. Destacan las tumbas de corredor, formadas por un pasillo segmentado, alguno construidos con losas de pizarra horadada, que desembocan en un cámara cerrada con falsa cúpula de mampostería, todo el conjunto estaba cubierto en el exterior por tierra, formando cúmulos alrededor de la ciudad. Eran tumbas colectivas de familias o clanes, agrupadas por linajes o categorías sociales. En el interior se han encontrado ajuares con cerámica, ídolos, abolorios, armas, utensilios domésticos y herramientas. Algunos de estos objetos tenían una procedencia lejana a la zona del poblado, lo que nos habla de la importancia del comercio en la época.

La cultura del Vaso Campaniforme

Alrededor del año 2200 a.C. y hasta el 1500, entre el calcolítico y la Edad del Bronce, se extendió por toda Europa y, también por la península ibérica, donde es probable que esté su origen, la llamada Cultura del Vaso Campaniforme. Su nombre se debe a la generalización de un tipo de cerámica con forma de campana invertida decorada con motivos geométricos en bandas horizontales. Era un elemento de prestigio, sólo al alcance de las élites sociales y económicas de la época. Existían tres tipologías: vasos, cuencos y cazuelas. Las investigaciones apuntan a que se empleaban en banquetes o ceremonias.

La cerámica campaniforme abunda en los ajuares funerarios, lo que refuerza la idea de que se trataba de un elemento de prestigio. Los enterramientos eran individuales con ajuares de armas y vasos cerámicos, agudizando la diferenciación de estatus que ya comenzó en el calcolítico. Se ha relacionado esta cultura con el comercio del metal, aunque no esté claro.

Destacan en la península ibérica los yacimientos de Ciempozuelos, en Madrid y el de Vila Nova de São Pedro en Portugal, con los restos más antiguos de este tipo cerámico hallados hasta el momento.

La Edad del Bronce

La segunda etapa en la Edad de los Metales fue la Edad el Bronce. El bronce es una aleación de cobre y estaño que, seguramente, fue descubierta por casualidad. Con el nuevo material se fabricaron herramientas, armas y objetos ornamentales.

El desarrollo de esta metalurgia se inició en próximo oriente hacia el 3200 a.C., y está comprobada para la península ibérica alrededor del año 1700 a.C. Como en los casos anteriores tenemos dudas sobre su origen por aculturación o por evolución autóctona.

Durante la Edad del Bronce los cambios no se limitaron al utillajes Con la nueva etapa aumentó el comercio, para el acceso a los minerales, especialmente el estaño. Se domesticaron nuevas especies, como el caballo. Aumento la producción agrícola con la generalización del arado y prácticas como la alternancia de cultivo o barbecho. El aumento de la producción y de los excedentes propició la gestión de los mismos que quedaba en manos de una casta poderosa. De hecho la estratificación social aumentó, como demuestran los ajuares funerarios. Los enterramientos colectivos del calcolítico, dan paso a los individuales.

Aumentó la belicosidad, surgiendo una casta guerrera.

La cultura del El Algar

En la península ibérica destacó la cultura de El Algar, que debe su nombre al primer yacimiento de esta cultura que se investigó por los hermanos Enrique y Luis Siret. En su necrópolis se excavaron más de 1000 tumbas. Este yacimiento se encuentra en la población de Antas en la provincia de Almería.

La cultura argárica se extendió por todo el sureste, desde Alicante hasta Grananda y por el interior, hacia Jaén y La Mancha. La investigaciones actuales sitúan su origen y población principal en el yacimiento de La Bastida en Totana, Murcia.

Parece tratarse de una cultura de origen autóctono, que se expandió controlando zonas mineras, recursos agrícolas y ganaderos, y vías de comunicación. Fue la primera sociedad del Mediterráneo occidental que se puede considerar urbana y estatal.

Formaron ciudades importantes, de hasta 500 habitantes, en lugares elevados de fácil defensa y amurallados, con torres defensivas, aunque en algunos casos no se amurallaban confiando en las defensas naturales de los enclaves. Junto a las ciudades principales había otros enclaves menores en zonas del llano para controlar los recursos y vías.

El urbanismo estaba muy avanzado. Contaban con canalizaciones para desagüe y cisternas para el aprovisionamiento de agua. Aprovechaban las laderas con terrazas que se articulaban con escaleras y rampas. Las calles eran estrechas y estaban empedradas. Las viviendas, de planta rectangular o trapezoidal, estaban construidas con piedra, tapial y adobe. Las diferencias en las construcciones muestran la creciente estratificación social. Había construcciones especializadas como hornos para cerámica y metal.

La economía se basaba en la agricultura, destacando el cultivo de cebada y leguminosas; y una ganadería menor: cabras, ovejas y cerdos, así como caballos. La artesanía estaba muy desarrollada, con telares, metalurgia y cerámica manual de gran calidad.

Los enterramientos eran individuales con ajuares funerarios que muestran una marcada estratificación social, con armas y joyas en los más ricos. La forma de enterramiento podían ser en tinajas, cistas o hoyos, realizándose bajo las viviendas. Un elemento destacado en los enterramientos es la presencia de la copa argárica, de cerámica, característica de esta cultura.

La cultura de los Talayots o Talayótica

Durante la Edad del Bronce, hacia el año 1000 a.C. se desarrolló en Baleares, concretamente en Mallorca y Menorca, la Cultura de los Talayots o Talayótica. La presencia humana en baleares fue más tardía que en la península ibérica. Los primeros pobladores llegarían durante la Edad Cobre, con los elementos culturales de los que ya hemos hablado, como el megalitismo. Evolución de las tumbas colectivas como los dólmenes serían las espectaculares navetes, enterramientos colectivos con forma de nave invertida.

Pero la construcción que da nombre a esta cultura es el Talayot. Hacia el Bronce Final, especialmente en la isla de Menorca, surgen poblados amurallados en zonas elevadas para el control de los recursos. Sus murallas ciclópeas y se completaban con los Talayots, unas peculiares torres troncocónicas, también construidas con piedras cíclopeas, que servían como elemento defensivo, pero también simbólico para marcar el territorio.

La Cultura Talayótica también construyo los recintos de taulas, unos santuarios presididos por megalitos en forma de T o de mesa. Eran lugares sagrados, como sabemos por los restos entrados en ellos, donde se celebrarían algún tipo de ritual o de festividad

No fue el único tipo original de megalito que levantaron, también destacan las navetas, enterramientos colectivos con forma de nave invertida, y las peculiares taulas, con apariencia de mesas pero de uso desconocido.

La cultura de los Castros

En el extremo opuesto de la península ibérica, la zona noroccidental se desarrolló a finales de la Edad del Bronce la Cultura de los Castros. Su desarrollo está relacionado con las rutas atlánticas que buscaban el estaño de las islas británicas y no con el de los pueblos mediterráneos de los que hemos hablado antes. Destacas sus poblados con caserío en montículos elevados, rodeados de murallas y con casas de piedra con planta circular.

La cultura del bronce valenciano: el Tesoro de Villena

Terminaremos nuestro recorrido por la Edad del Bronce peninsular mencionando la Cultura del Bronce Valenciano, destacando uno de los hallazgo más espectaculares de la arqueología española: del Tesoro de Villena. Datado hacía el 1000 a.C., el tesoro de Villena se compone de 59 objetos, la mayoría de oro y el resto de plata, bronce y hierro (material muy raro para esta época). Fue encontrado por el arqueólogo José María Solis en el año 1963. La cercanía al yacimiento de Cabezo Redondo y el tipo de cerámica de la vasija donde fue hallado el tesoro, llevan a relacionarlos con la cultura algárica.

Paleolítico y neolítico en la península ibérica

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