Hacia una nueva arquitectura

(La renovación de la arquitectura: siglo XIX)

La sociedad del siglo XIX requería una transformación del espacio urbano y de las propias construcciones, se inició la búsqueda del nuevo lenguaje. Las propuestas no tardaron en aparecer, destacando tres:

  • La arquitectura historicista que buscó en los estilos del pasado formas que pudieran adaptarse a la nueva sociedad.
  • El movimiento Arts & Crafts, liderado por William Morris revalorizó los modelos arquitectónicos populares y la artesanía. Es una lucha utópica contra la homogeneidad y la fealdad de la producción industrial y su mercantilismo. Su interés por la recuperación estética tuvo gran influencia en el movimiento modernista y el diseño de objetos.
  • La exploración de las posibilidades que ofrecían los nuevos materiales (con independencia de los estilos del pasado) desembocó en la arquitectura del hierro.

Los nuevos materiales

Desde finales del siglo XVIII la producción industrial de materiales como el hierro y el vidrio abrieron nuevas posibilidades arquitectónicas.

  • La producción industrial de hierro colado convirtió este material de accesorio a clave en la arquitectura. Es un material muy resistente que permite la fabricación de grandes vigas (que se transforman en elemento estructural básico) y adornos más económicos.

    Puente Coalbrookdale (1777-9)
  • Las posibilidades del vidrio aumentaron con el desarrollo tecnológico, pudiendo fabricarse placas de hasta 2,5 x 1,7 metros. El vidrio permitió, en combinación con las estructuras de hierro, reducir el papel del muro. Invernaderos, tiendas y pabellones de exposiciones ofrecían una piel trasparente.
  • El cemento se transformó en un elemento constructivo y estructural básico de la arquitectura, dominando por completo el siglo XX.

Las primeras grandes obras públicas construidas en hierro se levantaron en Gran Bretaña, destaca el Puente Coalbrookdale (1777-9) el primero construido con hierro.

En un principio el hierro sólo se aplicó a edificios industriales u obras de ingeniería pero, a medida que avanzó el siglo XIX, fue introduciéndose en todo tipo de construcciones, aunque manteniendo estéticas historicista (como las ideadas por Viollet-Le-Duc).

Buen ejemplo de lo anterior es el

Deane y Woodward, Museo de la Ciencia de Oxford (1880)

. Los arquitectos utilizaron el hierro en los arcos apuntados y crean un cúpula abierta con cristal. Haces de columnas de inspiración vegetal y naturalista sustentan el techo. El efecto es de una gran sinceridad estructural, diáfana y limpia, pero mantiene la inspiración historicista.

Las exposiciones universales

Las exposiciones universales fueron el gran campo de exploración para los nuevos materiales. Requerían de grandes pabellones que después se desmontaban, por lo que era más sencilla la aceptación social de las obras de hierro y vidrio. Los organizadores mostraban con orgullo los avances científicos y técnicos, lo que dotaba de unidad funcional a la construcción y el contenido. La monumentalidad y funcionalidad era la gran preocupación en estos proyectos.

La Primera Exposición Internacional de Londres en 1851 exigía que los materiales pudieran reutilizarse tras la muestra. Debían ser obras efímeras, pues mostraban novedades. Joseph Praxton creó un estructura prefabricada: el Palacio de Cristal. La propia estructura sujetaba los andamios para colocar los cristales.

La Exposición Universal de París de 1889, mostró al mundo dos excepcionales construcciones:

  • La Galería de las Máquinas con unas dimensiones extraordinarias (420×115 m.) logradas con un solo arco de dos parábolas unidas en el centro. Fue la mayor luz lograda por arco o bóveda. Utilizó piezas prefabricadas, como Praxton, que facilitaron el desmontaje. Fue un ejemplo de no-estilo, vinculado a su contenido.
  • La Torre Eiffel (1887-89) generó gran controversia en su época. Fue duramente criticada por Zola, Garnier y Goncourt, pues al contrario de lo que ocurría con la Galería de las Máquinas no respondía a una utilidad clara. Tardó en ser aceptada pero se convirtió en el símbolo de la ciudad de París, la ingeniería, la técnica y la nueva arquitectura del hierro.

    Galería de las maquinas (1889)

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