Hacia una nueva arquitectura

(Renovación de la arquitectura: siglo XIX)

La sociedad del siglo XIX requería una transformación del espacio urbano y de las propias construcciones, se inició la búsqueda del nuevo lenguaje. Las propuestas no tardaron en aparecer, destacando tres:

  • La arquitectura historicista que buscó en los estilos del pasado formas que pudieran adaptarse a la nueva sociedad.
  • El movimiento Arts & Crafts, liderado por William Morris revalorizó los modelos arquitectónicos populares y la artesanía. Es una lucha utópica contra la homogeneidad y la fealdad de la producción industrial y su mercantilismo. Su interés por la recuperación estética tuvo gran influencia en el movimiento modernista y el diseño de objetos.
  • La exploración de las posibilidades que ofrecían los nuevos materiales (con independencia de los estilos del pasado) desembocó en la arquitectura del hierro.

Eclecticismo historicista

La búsqueda de modelos arquitectónicos en estilos del pasado (más allá del clasicismo) se vio favorecido por dos factores:

  • El Romanticismo y su propuesta de rebeldía e imaginación frente a la Academia y el racionalismo.
  • El auge del nacionalismo tras la caída de Napoleón. Muchos países buscaron su identidad nacional en la Edad Media revalorizándose su estudio.

El eclecticismo, o mezcla de estilos, fue habitual; dependiendo en muchos casos de la función de cada edificio: iglesias neo-góticas, parlamentos e instituciones públicas neoclásicas, plazas de toros neo-mudéjares…

Berry y Pugin,Parlamento británico (1840-65)

Para aumentar las posibilidades estéticas debemos añadir la llegada de influencias de países exóticos que trajo de la mano la aventura colonial. El espíritu romántico, aventurero e imaginativo, vio nuevas posibilidades en las formas de la India, el mundo árabe o China, utilizándose especialmente en palacios, invernaderos o cafés.

Viollet-Le-Duc analizó matemáticamente el gótico, considerándolo como el sistema constructivo más perfecto. Las reconstrucciones de la ciudad de Carcassone o de la Catedral Notre Dame muestran el interés por recuperar el medievalismo arquitectónico.

La construcción por parte de Berry y Pugin del nuevo Parlamento británico (1840-65), permitió recuperar el gótico como parte esencial de la cultura británica. La verticalidad y el funcionalismo se oponen a reposada belleza clásica.

Charles Gaunier, Ópera de París (1861-75)

utiliza las figuras de argamasa, las filigranas y los adornos de hierro entrelazado para romper con el rigor academicista, creando un modelo neo-barroco contenido, muy apropiado para un teatro..

La influencia colonial se deja notar en el Pabellón Real de Brighton, obra de John Nash (1815-29), pera también en la generalización de los salones chinos o árabes en palacios y residencias acomodadas.

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