La escultura griega muestra un continua evolución desde modelos similares a los egipcios hasta obras dotadas idealismo, movimiento y expresión.

El punto de partida lo encontramos en Egipto. Para los artistas de esta civilización, la perfección consistía en la imitación de una serie de normas estrictas fijadas por los antepasados, que permitían mostrar lo más característico de cada parte del cuerpo. Los griegos aprendieron de ellos como modelar figuras erguidas, a señalar las divisiones del cuerpo y de los músculos; pero para los griegos eso fue sólo un punto de partida, cada artista quiere descubrir la forma real del cuerpo. Podemos decir que el escultor griego crea desde la vista, frente al egipcio que lo hacia desde el conocimiento.

Kouros Anavissos

Las necesidades decorativas de los templos (en los frontones, las metopas y los frisos interiores o exteriores del jónico y el corintio) y la escultura de bulto redondo que en ellos se colocaba (la imagen de la divinidad, de héroes, vencedores o doncellas) contribuyeron grandemente al desarrollo de la plástica griega.

Los escultores griegos realizaban sus obras por su significación religiosa, política, conmemorativa, funeraria; pero también por el placer en la búsqueda de la belleza. Con ello se abrió un nuevo campo al arte occidental. Se prestó una gran atención a la figura humana como portadora de belleza, a la vez que como forma idónea de representación de la divinidad.

El humanismo griego se hizo patente en el exhaustivo estudio del cuerpo, hasta mejorar lo natural. Se buscó un cuerpo idealizado corrigiendo cualquier defecto, tendiendo a lo isocónico. Un realismo idealizado que no representaba a un individuo concreto, sino al ser humano en general.

Los griegos aplicaron tres conceptos a sus esculturas:

  • Armonía de proporciones: se fijó como módulo la cabeza pero variaron el canon de belleza según la época. Durante el siglo V la proporción armónica fue de siete cabezas (creada por Policleto) y, en el siglo IV, se elevó a ocho cabezas (creado por Lisipo) más estilizado y grandioso.

  • Principio de diartrosis: concibieron el desnudo como un esqueleto perfecto, regido por la movilidad de las articulaciones. De este modo acentuaron la división entre el tronco y las extremidades y, dentro del torso, marcaron los pectorales, la cintura y el pliegue inguinal.

  • Postura del contraposto que rompió con la ley de la frontalidad, Consiste en que una pierna actúa de sostén y la otra se flexiona, desnivelándose la línea recta de las caderas.

    Doriforo

Los materiales utilizados por los griegos fueron variados, desde la madera y la piedra, hasta el marfil y el oro (a veces combinados en las estatuas crisoelefantinas); pero los preferidos resultaron ser el bronce y el mármol, sobre todo de Paros. Independientemente del material, las esculturas solían estar ricamente policromadas1. El principal problema que plantea la escultura griega es la falta de piezas originales2. Tenemos que estudiarla a través de las copias realizadas en mármol durante el Imperio Romano3.

A lo largo de los siglos la plástica griega evolucionó hasta llegar a la más alta cima del idealismo (siglo V), para pasar luego al realismo (IV) y, finalmente, al exacerbamiento de la época helenística.

Distinguiremos tres épocas: arcaica, clásica (siglos V y IV)y el helenismo.

1La estatuaria griega se llega a cubrir de cera para asemejarse más al tacto de la piel.

2La excepción son los relieves decorativos de los grandes templos: frontones, metopas y frisos.

3Emperadores y la gente adinerada del Imperio ordenaron reproducir obras griegas para decorar sus palacios y villas, así como las termas y otros espacios públicos.

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