La pintura del barroco español supuso el triunfo del realismo en todos sus aspectos, frente a al idealismo del Renacimiento o las distorsiones anatómicas del manierismo. Fue un realismo equilibrado, de composiciones sencillas que remarcan la intimidad y la humanidad de las figuras, incluso las religiosas. No rechazó los elementos dolorosos, la fealdad y el patetismo, pero huye de la teatralidad y de los temas heroicos.

El tenebrismo de Caravaggio influye notablemente en los pintores españoles. Fue un punto de partida que unos, como Velázquez, abandonaron mientras otros, como Ribera, profundizaron en él. El tenebrismo y su estudio obsesivo de la luz, fue algo más que una simple técnica para los pintores, llegó a reflejar el espíritu y los valores religiosos de la época.

Ribera, El sueño de Jacob

Los temas más importantes fueron:

  • La pintura religiosa fue la preponderante, destacando el ascetismo y la mística de las obras
  • Los retratos, especialmente los cortesanos, la corte fue el otro gran cliente de los artistas.
  • El bodegón español fue mucho más austero que el flamenco, destacando las obras de Zurbarán.
  • Temas como la mitología pagana o el paisaje fueron tratados por Velázquez por influencia flamenca e italiana. Fue precisamente el artista sevillano el único que introdujo algunos elementos sensuales en sus obras (La Venus del espejo) por influencia de Rubens, frente a la feroz vigilancia de la moral que se imponía en todo el reino.

Ribera y el tenebrismo

El tenebrismo tuvo excepcionales representantes en España, como Francisco Ribalta (1565-1628), pero el más destacado fue su discípulo, el valenciano1 José de Ribera (1591-1662). Ribera desarrolló la mayor parte de su carrera en Italia, tanto en Roma como en Nápoles (ciudad bajo control de España en aquella época) donde se le conocía como el Spagnoletto.

El influjo de Caravaggio en su obra es notable, tanto por el uso de la técnica tenebrista, como por su conocimiento de los ambientes humildes romanos presentes en su obra. En Nápoles, el apoyo de la Corte del Virrey le permitió triunfar socialmente y como artista.

El estilo de Ribera sigue la línea de la emoción religiosa y mística propia de la escuela barroca española. Las composiciones son más complejas, especialmente en sus obras de mayor tamaño (Martirio de San Felipe2). Su cuadros muestran un dramatismo reforzado por el tenebrismo y su dominio de la luz. Frente a la obra de Caravaggio, la de Ribera tiene una mayor riqueza cromática. Su realismo puede llegar a ser desgarrador, presentando la fealdad (como podemos ver en el rostro de El niño cojo) y la vejez, incluso las rarezas (La mujer barbuda).

La temática central de su obra es la religiosa. Representa Apóstoles (San Andrés), la penitencia de los ermitaños (La Magdalena), escenas del Antiguo Testamento (El sueño de Jacob)… El tratamiento de la luz dota a sus obras religiosas de gran misticismo, reforzado por torsos desnudos avejentados y demacrados por el sacrificio donde aparecen las arrugas, la aspereza, la delgadez… un sentido religioso profundamente español con unas técnicas italianas.

José Ribera, El Martirio de San Felipe

El tema mitológico apenas aparece en su obra y siempre tratado con una ironía que le aleja de la majestuosidad renacentista. Le sirvió para representar figuras musculosas, similares a las de Miguel Ángel, podemos verlos en la tela del gigante Ixión. El tono de burla también aparece en su Arquímedes, más cercano a la representación de un mendigo que a la de un sabio.

1Nacido en Játiva.

2Conocido también como el Martirio de San Bartolomé.

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