La humillación sufrida por Alemania en el Tratado de Versalles y la crisis de 1929 propiciaron el ascenso del nazismo en Alemania. Hitler, una vez en el poder, impulsó una política militarista y expansionista ante la que las potencias democráticas mostraron gran debilidad. La SDN se vio impotente ante la invasión japonesa de China (1931) y no pudo evitar la política de hechos consumados de Hitler (Anschulss, Sudetes).

La alianza entre los dirigentes fascistas se reforzó con el Pacto Antikomitern (Japón, Alemania, Italia y Hungría) y la actuación decidida en apoyo a los sublevados durante la Guerra Civil Española (frente a la no-intervención de las democracias).

La política de apaciguamiento de Chamberlain fue vista desde Alemania como una muestra de debilidad por lo que continuó su expansión con el Anschulss (unificación con Austria) y la ocupación de los Sudetes. La Conferencia de Munich (1938) supuso el reconocimiento implícito a estas acciones. Mientras Mussolini ocupaba Albania y firmaba con Hitler el Pacto de Acero 1939.

El Pacto germano-soviético (1939) sorprendió a todo el mundo. Permitió a Hitler la ocupación de Polonia sin abrir un frente en oriente y a Stalin hacerse con la parte oriental de Polonia y las repúblicas bálticas.

La invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939 dio inicio de la II Guerra Mundial. Japón, por su parte, continuó sus expansión a costa de China y las colonias europeas de Asia.

Alemania logró dominar Polonia, Escandinavia y derrotar a Francia tras invadir Bélgica y Holanda. El control de la costa impidió la llegada de refuerzos británicos. Churchill, nuevo Primer Ministro rechazó cualquier tipo de negociación con Hitler, se inició la Batalla de Inglaterra con el enfrentamiento entre la Luftwafe y la RAF, y los bombardeos cruzados.

El norte de África fue testigo del avance de Rommel y los Balcanes también quedaron dominados por el Eje por conquista o con gobierno satélite.

Hitler puso en marcha en junio de 1941 la Operación Barbarroja con la que quería conquistar la URSS. Avanzó hasta sitiar Moscú y Leningrado, pero los soviéticos resistieron. Las batallas de Stalingrado y Krusk cambiaron las tornas y comenzó el retroceso alemán.

El ataque japonés contra la base militar de Pearl Harbour provocó la entrada de EE.UU. en la guerra. Las batallas del Mar del Coral, Midway y Guadalcanal iniciaron el declive japonés.

Alemania perdía terreno ante el Ejército Rojo en el este y frente a los aliados en Italia y África. El desembarco de Normadía reabrió el frente francés.

El hundimiento alemán fue absoluto, los soviéticos entraron en Berlín en abril de 1945, Hitler se suicidó. El III Reich se rindió en mayo.

La guerra en el Pacífico continuó con el costoso avance isla a isla del ejército norteamericano. La rendición japonesa llegó tras el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagashaki en agosto de 1945.

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