Tras su victoria en la Guerra Civil Franco instauró en España un régimen totalitario de partido único y sin constitución; y de fuerte carácter personalista. Franco aglutinaba todo el poder y los cargos (Jefe del Estado, Presidente del Gobierno, Generalísimo de los ejércitos). El nuevo Estado era confesional y se organizó de forma centralista. El Caudillo estaba apoyado por el ejército; la FE Tradicionalista y de las JONS y la Iglesia, que aportarán la base ideológica y la legitimación; y otros grupos conservadores.
La oposición fue duramente reprimida (Ley de Responsabilidades Políticas, Tribunal de Orden Público, ejecuciones, confiscaciones, batallones de trabajo…) y la censura evitaba cualquier discrepancia pública.

La política exterior de Franco vino marcada por su relación con las potencias fascistas. Se alineó con el Eje (División Azul, entrevista de Hendaya…) hasta que fue evidente su derrota en la II Guerra Mundial. Tras la victoria aliada, el franquismo intentó negar su amistad con Hitler y Mussolini justificando su acciones en la lucha contra el comunismo, pero sufrió el aislamiento por parte de los vencedores (1945-47). El ingreso de España en la ONU fue rechazado y este organismo condenó el régimen de Franco.
Fue una época especialmente dura en España, a la destrucción de la guerra y el hambre que conllevó, se sumó la terrible represión de los vencidos y el rechazo internacional. La respuesta del régimen fue la autarquía económica y una fuerte campaña de propaganda interior.
La “lógica” de la Guerra Fría supuso un alivio para el franquismo, su marcado carácter anticomunista les sirvió para ganarse el apoyo de EE.UU. Por la mediación de EE.UU., España fue aceptado en los organismo internacionales y pactó un acuerdo de colaboración económico y de defensa (que incluía la instauración de bases militares de EE.UU. en el país). El Concordato con la Santa Seda se firmó en 1953.
Los elementos falangistas más puros salieron del gobierno y fueron sustituidos por los llamados tecnócratas, procedentes del Opus Dei. Se aprobaron nuevas leyes que trataban de dar al régimen una apariencia menos dictatorial, acuñando el concepto de democracia orgánica para describirlo.

 

 

 

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