La Restauración Borbónica en España (1875-31) fue un periodo que englobó los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII, y que se caracterizó por un sistema político bipartidista ideado por Cánovas del Castillo.

Tras el pronunciamiento de Martínez Campos (XII-1874), AlfonsoXII regresó a España como rey. La Constitución de 1876, base legal del sistema, era de marcado tinte conservador (liberalismo doctrinario) y otorgaba mucho poder a la Corona. Se reconoció el sufragio universal en 1890 y el parlamento.

Los pilares del nuevos sistema fueron la figura del monarca (protegida del juego partidista), un ejército alejado del poder político y el turno pacífico de partidos. El Partido Conservador (Cánovas) y el Liberal (Sagasta) se alternaron sistematizando el fraude electoral, para este fin se valieron de los caciques (personajes influyentes en las diferentes provincias), encargados de asegurar el resultado con presiones o fraudes. Ambos partidos se entendían en lo esencial y sólo ligeros matices diferenciaban sus gobiernos. Por lo tanto un sistema aparentemente democrático dejaba fuera de cualquier posibilidad de alcanzar el poder al resto de partidos (republicanos, socialistas, carlistas y nacionalistas).

El principal objetivo de Cánovas era conseguir estabilidad institucional y pacificar el país (guerras de Cuba y II Carlista). Pese a momentos de crisis como la muerte de Alfonso XII, el Desastre del 98, la Semana Trágica o la crisis de 1917 (tras la bonanza económica generada por la neutralidad en la I Guerra Mundial) el sistema se mantuvo hasta los años 20, cuando empezó a descomponerse.

La última Guerra de Cuba finalizó en 1898 con la independencia de la isla. Esto provocó una importante crisis moral e ideológica en España que dio origen al movimiento Regeneracionista, que exigía la modernización del país. Durante este periodo se desarrollaron en España los partidos obreros, especialmente el PSOE, y los nacionalismo catalán y vasco.

La muerte de Cánovas y Sagasta forzó un cambio en los partidos, pero los nuevos líderes (Maura, Canalejas, Dato…) no el mismo control político y sus reformas no prosperaron. Acontecimientos como la Semana Trágica (1909) son prueba de ello.

El Protectorado franco-español de Marruecos generó graves crisis tras las derrotas de Barranco Lobo (1909) y Annual (1921). La investigación de estos últimos hechos (informe Picasso) fue el detonante del golpe de Estado de Primo de Rivera quien, con el beneplácito de la Corona, se convirtió en Dictador (1921).

Primo de Rivera dimitió tras perder la confianza de Alfonso XIII (1930). Fue imposible reorganizar el sistema de la Restauración tal como era antes de la Dictadura. El nuevo gobierno convocó unas elecciones municipales concebidas como plebiscitarias por los partidos republicanos y socialistas que se habían firmado en el Pacto de San Sebastián (1930).

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