El mundo del románico

El románico fue un arte plenamente feudal y religioso, que surgió en una Europa occidental que, desde finales del siglo X, comenzaba a estabilizarse gracias a varios factores:

  • El cese de la invasiones bárbaras

  • La implantación del feudalismo como sistema de organización social, económica y política. El feudalismo entró en crisis en los siglos XII y XIII al recuperarse el poder real.

  • El fortalecimiento de la Iglesia como institución y foco cultural y artístico. La Iglesia acaparó y preservó todo el conocimiento desde la caída del Imperio Romano, llegando a cuotas de poder e influencia como jamás volvería a tener.

Milenarismo: el terror del año 1000

Mucho se ha escrito sobre el terror del año mil y la influencia que pudo tener en el pensamiento de la época medieval y su reflejo en el arte románico; pero hoy día se tiende a pensar que fue más una exageración romántica que una realidad histórica.

Para nosotros, al igual que para los historiadores románticos, conocer la fecha exacta en que vivimos es sencillo, pero no era así hace más de mil años, en un mundo tardoantiguo en plena revolución feudal, y en el cual era difícil saber siquiera en qué señorío se sobrevivía. De este modo, el conocimiento del tiempo era privilegio de las minorías cultas, siempre identificadas, en esta época, con el clero. Así que el terror del año mil, si es que lo hubo, fue un fenómeno de élites culturales, mientras el pueblo seguiría por completo en la ignorancia.

Miniatura del Apocalípsis

Expansión del arte románico

Hemos comentado antes que el románico fue una arte internacional, ya que se extendió por casi toda Europa occidental. Tres elementos clave, relacionados con la religión, explican la influencia del románico y su expansión:

  • Las ordenes monásticas: la orden benedictina fue fundada en el siglo VI con el objetivo de regular la vida de aquellos que querían consagrar su existencia a Dios y vivir en comunidad. El lema de San Benito (480-547) era “ora et labora” (reza y trabaja) y estableció tres votos: obediencia, castidad y pobreza, que todos los monjes debían respetar.

    La fama de estos monasterios atrajo a parte de la realeza y la nobleza feudal que los colmó de atenciones, lo que rompió con la austeridad predicada por su fundador. Ante la deriva de la orden, en el siglo XI se promovió desde la abadía borgoñona de Cluny una profunda reforma que volviera a los orígenes del monacato.

    Los monjes cluniacenses (de Cluny) favorecieron el culto a las reliquias y crearon las llamadas iglesias de peregrinación, de aspecto orgulloso y con gran riqueza decorativa. Estos excesos llevaron en el siglo XII a una nueva reforma promovida desde Cîteaux por Roberto de Molesmes (1029-1111) y San Bernardo de Claraval (1090-1153). Los monjes cistercienses (de Cîteaux), reformaran su propia orden para recuperar la austeridad ornamental. Su espíritu fomentó las cruzadas y dotó al monasterio de su estructura canónica.

  • El Camino de Santiago: el establecimiento del feudalismo en el siglo XI y la pacificación de Europa occidental, permitió que los desplazamientos de los viajeros fueran más seguros. Al percibir los monjes cluniacenses que el culto a las reliquias abría (o reabría) nuevas rutas comerciales, y que un flujo creciente de viajeros generaba beneficios económicos, comenzaron a propagar el culto a las reliquias.

    El fenómeno de las peregrinaciones penitenciales y las iglesias de peregrinación se extendió. Tres fueron los centros de peregrinación más importantes:

      • Los Santos Lugares de Jerusalén.

      • Las catacumbas de Roma.

      • El sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela (Galicia).

    Jerusalén estaba en poder de los musulmanes y era una peregrinación sumamente peligrosa. Roma era feudo del Papa, y todos los beneficios de los romeros eran para él. Los cluniacenses promocionaron el Camino de Santiago, donde se erigió el santuario internacional más importante y, a lo largo de cuya ruta jacobea, situaron estratégicamente sus monasterios para acoger a los peregrinos.

    El Camino se convirtió en un lugar de intercambio de ideas y de cultura. Arquitectos franceses nos trajeron sus maneras de construir y se llevaron las novedades arquitectónicas musulmanas, especialmente los arcos polilobulados que utilizaron en Le Puy, los modillones que podemos contemplar en Dijon y las cúpulas nervadas que cubren Bigorre.

  • Las Cruzadas: en el siglo XII comenzaron a retornar a Europa occidental los primeros cruzados que marcharon de oriente. Traen con ellos nuevos conocimientos arquitectónicos como la adaptación de la arquitectura bizantina de grandes cúpulas. De este modo se construyó la Catedral de San Marcos en Venecia, la basílica de San Front del Perigord y los cimborrios de las catedrales de Salamanca, Plasencia y Zamora.

Cronología

La cronología tradicional del románico divide su evolución en tres etapas:

  1. Primer románico (1000-1075): la arquitectura es pobre y funcional, de piedra mal tallada y en muchos casos de ladrillo, con cubiertas de madera para las naves y bóveda de horno para el ábside, aunque también encontramos bóvedas de cañón con arcos fajones y una cúpula sobre el crucero.

  2. Románico pleno (1075-1150): con la adopción de un complicado ceremonial litúrgico por parte de la Iglesia, se produjo en los templos una gran ampliación que transformó las cabeceras. Aparecen los deambulatorios y se desarrollan las tribunas y transeptos. Los arquitectos dominan la bóveda de cañón y la cúpula.

  3. Románico tardío (segunda mitad del siglo XII): se levantan importantes catedrales por toda Europa. Aparecen elementos que anuncian el estilo gótico. En España destacan las catedrales de Plasencia, Salamanca, Zamora y Toro.

This article has 1 Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *