Tras la muerte de Franco se plantean tres posibilidades: la continuidad del franquismo sin Franco, una reforma desde el propio movimiento o la ruptura completa. El gobierno de Arias Navarro optó por la continuidad pese a las movilizaciones de la oposición.

El rey Juan Carlos I nombró a Adolfo Suárez para sustituir a Arias Navarro al frente del gobierno. El nuevo gobierno emprendió un proceso de transición hacia la democracia.

Suárez logró que las Cortes franquistas aprobaran la Ley de Reforma Política que abría el camino hacia la democracia. Los siguientes pasos fueron la amnistía política y la legalización de los partidos políticos. Especialmente polémica dentro del Movimiento fue la legalización del PCE en un ambiente tenso tras los asesinatos de Atocha (I-1977).

Las primeras elecciones democráticas se celebraron en 1977 y dieron el triunfo al partido de Suárez (UCD) por delante del PSOE y el PCE.

La Constitución Española (1978) fue redactada por representantes de todos los grupos parlamentarios (excepto el PNV) y ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978. La Carta Magana definía a España en un Estado democrático y social de derecho, y posibilitaba la creación de la autonomías.

Este espíritu de consenso de la transición se vivió también con la firma de los Pactos de la Moncloa, con el objetivo de superar la mala situación económica del país, muy afectado pro la crisis del petroleo.

Adolfo Suárez volvió a vencer en las elecciones de 1979, pero pronto comenzaron las divisiones internas en su partido. La UCD era un auténtico conglomerado ideológico y cada tema generaba un enorme debate.

Durante los años de la transición las amenazas contra el proceso fueron continuas. Por un lado la posibilidad de un pronunciamiento militar ante el descontento entro los franquistas y el ejército por el proceso democratizador, la legalización de PCE y el proceso autonómico. Por otro lado una terrible campaña de atentados protagonizados por ETA, pero también los GRAPO y grupos de extrema derecha que generaron un clima de gran violencia.

El golpe de Estado del 23 F puso en jaque todo el proceso. Tras la dimisión de Suárez, el Parlamento procedía a la votación para proclamar a Calvo Sotelo como presidente del gobierno. Un grupo de Guardias Civiles comandados por Tejero secuestraron el Congreso. Tras unas horas muy tensas la compareciente del Rey en TVE para rechazar el golpe acabó haciéndolo fracasar.

Las elecciones de 1982 dieron un vuelco a la representación parlamentaria, UCD se hundió así como el nuevo partido de Suárez (CDS). El PSOE ganó por mayoría absoluta y Felipe González se convirtió en el nuevo presidente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *