Las tensiones generadas durante la Paz Armada (187-1914) y la formación de alianzas dividió a las potencias europeas en dos bloques. Las rivalidades entre las naciones crecieron por los enfrentamientos coloniales y por una serie de crisis (Maruecos y los Balcanes) que acabaron por estallar con el asesinato en Sarajevo de Archiduque Francisco Fernando (28 de junio 1914).

El sistema de alianzas de Bismarck pretendía el predominio alemán en el continente aislando a Francia y manteniendo al Reino Unido fuero de los asuntos europeos. La alianza con Austria y Rusia casi logró su objetivo, pero las tensiones entre sus dos por los balcanes lo impidió.

Europa quedó dividida en dos bloque la Triple Alianza (Alemania, Austria e Italia) y la Triple Entente (Francia, Rusia y Reino Unido).

La tensión aumentó con las crisis coloniales de Marruecos entre Francia y Alemania que se resolvieron con la mediación de Reino Unido.

Más complejas fueron las crisis balcánicas (1908-1914). La debilidad del Imperio Otomano abonó la ambición de Austria y Rusia por dominar la zona. La anexión de Bosnia (1908) por Austria y las dos Guerras Balcánicas (1912 y 1913) llevaron la tensión al máximo.

El detonante final del conflicto fue el atentado de Sarajevo contra el Archiduque Francisco Fernando (28 de junio 1914) perpetrado por un nacionalista serbio. El ultimátum austriaco a Serbia y la declaración posterior de guerra, puso en funcionamiento el sistema de alianzas. Había comenzado la I Guerra Mundial.

La situación de ambos bancos condicionó la estrategia de guerra. Los Imperios centrales contaban con ejércitos poderosos y fáciles comunicaciones, pero estaban abocados a una lucha en dos frentes. Su estrategia consistió en un ataque relámpago (Plan Schlieffen) que debía conquista de Francia en 6 semanas y luego atacar a Rusia.

La Entente disponía de mayores reservas de recursos gracias a las colonias y al control de los mares, podían resistir una guerra más larga.

La ofensiva alemana llegó a Chantilly (a 40 km. de París) pero fue frenada (6,13-IX) en la Batalla del Marne. El frente se estabilización, dando lugar a la guerra de posiciones o de trincheras, sólo rota por ofensivas como la alemana (Batalla de Verdún (II-1916) o la aliada (ofensiva de Somme VI-1916).

El avance ruso los primeros meses fue contrarrestado por una fuerte ofensiva alemana cuando se estabilizó el frente francés, pero tampoco aquí logró una victoria definitiva.

La Guerra dio un giro en 1917 cuando la Revolución rusa sacó a este país de la guerra y acabó con el frente oriental. Por otro lado la entrada de los EEUU en la guerra junto a la Entente supuso la llegada de refuerzos militares y logísticos que desequilibraron la guerra. Los aliados de Alemania acabaron por rendirse y Guillermo II firmó el armisticio (11-XI-1918) en un ambiente de protestas sociales.

El Tratado de Versalles que puso fin a la guerra, fue visto como una imposición por Alemania. Le culpaba de la guerra y le obligaba a pagar las reparaciones. Alemania perdía territorios y sufría limitaciones en su ejército. El resentimiento generado por este Tratado provocará problemas futuros. El Imperio Austro-Hungaro y el Imperio Otomano quedaban desarticulados.

Se creó la Sociedad de Naciones, un precedente de la ONU que pretendía ser un foro de discusión entre los países para evitar futuros conflictos, y un mecanismo para la cooperación y desarrollo de las naciones.

 

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