La segunda revolución industrial fue un cambio económico producido a partir de 1870 en los países industrializados. Nuevas fuentes de energía (petroleo y electricidad), innovaciones científicas y técnicas, una nueva organización del trabajo y nuevas fórmulas empresariales mejoraron la producción, el transporte y el comercio.

 

Las innovaciones tecnológicas dieron lugar a nuevos sectores industriales como la industria química, la electrónica, los electrodomésticos, pero también impulsaron otros tradicionales como la siderurgia. La fabricación de automóviles se convirtió en el motor de la nueva industria.

El mundo empresarial se caracterizó por una fuerte concentración industrial, se formaron truts y holdings que buscaron dominar los mercados.

El aumento del poder adquisitivo permitió la aparición de la sociedad de consumo, fomentada por la publicidad y las formas de financiación y pagos a plazos. Fue la época en que aparecieron las primeras galerías comerciales.

El crecimiento demográfico y el aumento de la esperanza de vida se acentuó con la mejoría de la dieta, la higiene y las medidas sanitarias. Los descubrimientos médicos (Koch y Pasteur) limitaron los efectos de las grandes epidemias.

Fue una época de grandes movimientos migratorios provocados por la falta de trabajo y oportunidades en sus países de origen. América, Australia y las colonias de poblamiento fueron el destino de 60 millones de emigrantes europeos hasta 1914.

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