Un hoplita era un soldado de infantería griego armado con un escudo, una lanza, una espada corta y las glebas. Luchaban formando falanges de soldados en las que cada uno defendía con su escudo su flanco izquierdo y el derecho del compañero. Esta formación requería de una gran compenetración para ser efectivaPara ser efectiva necesitaba u

La espera, la batalla y el heraldo

Fue una larga jornada la del 12 de septiembre del año 490 a.C. para las mujeres, los ancianos y los niños que, tras los muros de Atenas, esperaban atemorizados conocer las suerte de sus soldados. Quizás en las llanuras de Maratón, a menos de 40 kilómetros, el tiempo pasó más deprisa en la tensión de una batalla llamada a decidir si habría futuro para una de las más importantes culturas de Europa.

LLanura de Maraton-La Grèce pittoresque et historique 1841- Christopher Wordsworth-© Biblioteca de la Universidad de Heidelberg

La vida de quienes aguardaban pendía de un hilo que tenía un plazo de pocas horas para romperse. Si antes de la puesta de sol no llegaba la noticia de una inesperada victoria griega, las mujeres atenienses debían matar a sus propios hijos antes de suicidarse ellas mismas; evitando así la esclavitud que acompañaría a la derrota y el saqueo de su ciudad. No permitirían que se repitiera la suerte que, días antes, había corrido la ciudad de Eretria.

El poderoso ejército Persa de Dario II había partido de Samos. Era una expedición compuesta por 600 barcos. Al mando iba el yerno de rey, Mardonio, y su ejército se calcula entre los 20.000 y los 40.000 soldados, acompañados por una poderosa caballería. Era un número muy superior a los 10.000 guerreros griegos que les esperaban. El objetivo de tal ejército era castigar a Atenas por la ayuda que había prestado a las ciudades griegas de Asia Menor, vasallas de Dario, que se habían rebelado contra el domino persa. Antes de llegar a la Grecia continental, la flota persa se detuvo en la isla de Eubea para castigar a la polis de Eretria que también había ayudado a los rebeldes.

El gran problema de toda invasión marítima es el desembarco de las tropas, en el caso persa era particularmente delicada la llegada de los caballos. Contaba Mardonio con la ayuda de Hipias, antiguo tirano de Atenas, quien esperaba recuperar su poder de manos de Dario II. El griego les recomendó desembarcar en una llanura de unos 4 kilómetros a los pies de los montes del Pantélico, al norte de Maratón, era una zona plana pero difícil pues era muy pantanosa.

Los ejércitos de Atenas y sus aliados estaban dirigidos por Milcíades, que había convencido al resto de estrategos para no aguardar en la ciudad y anticipar los movimientos persas. Milcíades, al igual que Temístocles, el otro gran líder de los atenienses tenían confianza en que la superioridad estratégica y la motivación por defender su territorio y libertad salvarían la inferioridad numérica. Los persas, sin embargo, contaban con que los griegos ni siquiera plantearían batalla conscientes de su inferioridad.

Un hoplita era un soldado de infantería griego armado con un escudo, una lanza, una espada corta y las glebas. Luchaban formando falanges de soldados en las que cada uno defendía con su escudo su flanco izquierdo y el derecho del compañero. Esta formación requería de una gran compenetración para ser efectivaPara ser efectiva necesitaba u
Soldado hoplita griego

Contra todo pronósticos los hoplitas griegos lograron frenar el desembarco del gran ejército persa gracias a una estrategia que les permitió envolver a sus enemigos, evitando que pudieran tomar tierra con todo su potencial. Más de seis mil guerreros persas dejaron sus vida en Maratón; las bajas entre los griegos no llegaron a doscientos, siempre según el historiador griego Herodoto.

La batalla de Maratón se alargó durante toda la jornada. Urgía avisar lo antes posible de la victoria a los familiares que aguarda en la ciudad para que no se cumpliera lo pactado en caso derrota.

Según cuenta Plutarco, Eucles fue el encargado de llevar la victoria hasta Atenas. Tras una larga contienda, desgastado por la lucha y por el peso de su escudo y sus armas, debía recorrer lo más rápido posible 40 kilómetros, ser el heraldo de la supervivencia.

El plazo se cumplía, y los vigías que se encaramaban a las murallas de Atenas aguardaban la aparición de los enemigos, pero no fue un ejército invasor lo que llegó hasta ellos, sino un soldado exhausto, que nada más cruzar las puertas de la ciudad exclamó: νίκη (Níki: victoria), muriendo a continuación.

No sabemos cuanto hay de leyenda y cuanto realidad en el relato de esta carrera por la vida que nos llega a través de diversas fuentes antiguas (aunque no aparece en la Historia de Herodoto, la fuente más cercana a los hechos); pero inspirándose en ella nació la prueba más conocida del atletismo mundial. Una competición que emula la hazaña protagonizada por aquel hoplita ateniense: la Maratón.

Aunque más acorde con el espíritu de los maratones, carreras por lo general multitudinarias, está la proeza colectiva que debió realizar todo el ejército griego para sacar provecho de su victoria. Necesitaban llegar hasta Atenas antes de que la armada persa desembarcara en Falero, y evitar el ataque sobre un ciudad indefensa. Lo lograron, dejando atónitos a los persas y a sus aliados.

Hoplita Griego
Hoplita Griego

De la Historia al deporte

No consta que los griegos antiguos, tan aficionados e imaginativos a la hora de organizar competiciones atléticas, tuvieran ninguna prueba similar a la actual Maratón, su origen es pues moderno.

La Maratón como competición deportiva nació con los Juegos Olímpicos modernos, en Atenas 1896 y fue idea de Michel Bréal, colaborador del varón Pierre de Coubertin. Sería la prueba estrella de la competición y recorrería la distancia entre el lugar de la batalla y Atenas por la zona litoral, este es el recorrido que se mantiene cada año en la Maratón Atenas. El vencedor de aquella mítica carrera fue el atleta griego Spyridon Louis, con una marca de 2:58:50, considerado uno de los grandes héroes del deporte heleno.

Afortunadamente para las miles de personas que todos los años en ciudades de todo el mundo tratan, con éxito o sin él, de terminar una maratón, mesieur Bréal y el varón de Coubertein no tomaron como referencia la otra gran gesta atlética que nos dejó aquella batalla: la carrera de Filípides. Según Herodoto este soldado recorrió la distancia entre Atenas y Esparta (unos modestos 246 kilómetros) en dos días, para avisar a los espartanos de la llegada de la flota persa, y solicitar su ayuda. Ayuda que, por cierto, pues los espartanos estaban inmersos en una celebración religiosa: las karneia, que no les permitía combatir hasta el plenilunio (que no llegó hasta tres días después de la batalla, ¡cualquiera les decía que abrieran unos grandes almacenes en festivo!). Aquello sonó a escusa entre el resto de los griegos. Los espartanos tuvieron la oportunidad de resarcir su honor y recuperar su fama ante los griegos años después, con el sacrificio de Leónidas y sus famosos trescientos soldados en el paso de las Termópilas.

Existe una carrera, la Spartathlon, que cada año recorre la distancia entre las dos grandes ciudades de la Grecia clásica, su primera edición se disputó en 1983 con otra victoria griega, en la persona de Yánnis Koúros, con una marca de 21 horas y 53 minutos.

Pero aun nos queda otro detalle por dilucidar: la distancia. La llanura de Maratón y Atenas están separadas por menos de 40 kilómetros, pero la longitud oficial de una Maratón es de 42,195 kilómetros. El “regalo” de dos kilómetros y medio corrió a cargo de los británicos, incapaces de dejar pasar nada procedente de la antigua Grecia sin meter la mano. Los ya tradicionales 42,195 kilómetros, se fijaron definitivamente en los Juegos Olímpicos de Londres, celebrados en verano de 1908. Era la distancia entre el Castillo de Widsor (pues al Príncipe de Gales le hacia ilusión dar la salida, pero no tanto como para salir de Palacio) y el estadio de White City (hasta el palco del mismo) donde debía finalizar la prueba.

Estadio de White City, Londres
Estadio de White City, Londres

Significado de la batalla

La batalla de Maratón, en el contexto de la primera Guerra Médica, fue un combate decisivo para la supervivencia de la libertad de las polis griegas. Con el tiempo se ha convertido en un símbolo de resistencia frente a la tiranía y de la fe en la victoria de los más débiles. Un acontecimiento cargado de historia, pero también de mito y con un componente ideológico muy fuerte, no pocas veces ha sido invocado su recuerdo a los largo del tiempo. Los grandes protagonistas de aquella batalla son héroes coronados por la historia… pero ¿cómo fue aquella batalla?, ¿por qué vencieron los griegos?, ¿cómo empezó aquella guerra?, ¿quiénes eran los persas?, ¿por qué guerras médicas?, ¿cómo luchaban los hoplitas?… son preguntas que responderemos en próximos artículos.

Fuentes:

HERODOTO, Historia, Cátedra, Madrid, 2006.

FINLEY, M.I., Los griegos de la Antigüedad, Labor, Barcelona, 1992.

KINDER, Herman y HILGEMANN, Werner, Atlas Histórico Mundial I, Istmo, Madrid, 1994.

PLUTARCO, Obras morales y de costumbres II (Moralia II), Gredos, Madrid, 1986.

RUZÉ, Françoise y AMOURETTI, Marie-Claire, El mundo griego antiguo, Akal, Madrid, 1987.

VV.AA. Historia Universal 4. Grecia. Salvat Editores, Madrid, 2004.

Enlaces:

http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Marat%C3%B3n

http://es.wikipedia.org/wiki/Marat%C3%B3n

http://www.muyinteresante.es/historia/articulo/historia-del-maraton-un-error-de-200-kilometros

http://www.odisea2008.com/2011/07/grecia-pintoresca-e-historica.html (Llanura de Maratón)

http://es.wikipedia.org/wiki/Estadio_de_White_City#/media/File:White_City_Stadium_1908.jpg (Estadio de White City).

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