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Arquitectura almohade y nazarí

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Nos detenemos ahora en dos expresiones del arte islámico que tuvieron particular importancia en al-Ándalus, la arquitectura de los almohades y la del último reino musulmán en la península: el nazarí de Granada.

Arquitectura almohade

El pueblo almohade1, recién convertido al Islam antes de su llegada a la península, aportó una visión más ascética de la religión. La arquitectura almohade despreciaba el lujo y predicaba el retorno a la sencillez más extrema. Su ascético rigor religioso se plasma en una arquitectura austera, de ladrillo, con espacios vacíos para descansar la vista.

Sevilla fue la capital del Imperio Almohade en España, fue allí donde se edificaron sus dos edificios más emblemáticos: la Mezquita (de la que se conserva el minarete, convertido en campanario y conocido como la Giralda) y la Torre del Oro.

El arte nazarí

El conjunto de fortaleza, palacio y jardines que conforman la Alhambra y el Generalife es el mejor ejemplo de arte civil musulmán que se conserva en Europa.

Vídeo: La Alhambra de Granada

La Alhambra se distribuye en tres núcleos independientes: la alcazaba militar, los palacios reales y una ciudad autónoma, urbanizada con calles estrechas donde residían ministros, funcionarios y empleados y donde se alzaba la Casa de la Moneda.

Comenzó a construirse por orden de Mohamed I Ibn Nasr, fundador de la dinastía Nazarí, en 1238. Lo primero que hizo fue abastecer de agua el enclave, abriendo una acequia con caudal propio desde el Darro. A continuación levantó el circuito defensivo, situando la alcazaba con un patio de armas para la guarnición, en el ángulo más alto y saliente de la colina. Mohamed II (1273-1302) creó el Generalife, una finca agrícola con un hermoso pabellón de recreo. Mohamed III (1302-1309) ordenó construir el Partal.

El mayor esplendor de la Alhambra llegó bajo el reinado de Yusuf I (1333-1354) y su hijo Mohamed V (1354-1391). Yusuf I reconstruyó las puertas y torres de la muralla, como la Puerta de la Explanada, con estructura acodada. La torre más sobresaliente fue la llamada de Comares, concebida como salón del trono para recibir a los embajadores. Aunque sus materiales de construcción son pobres (barro, yeso y madera), los artistas le sacaron un gran partido dándole una apariencia suntuosa. En su techo se representaron esquemáticamente los siete cielos del Paraíso musulmán superpuestos, presididos por el trono de Alá.

Mohamed V otorgó al área de los palacios su configuración actual. Edificó el Patio de los Leones, un patio de crucero con una fuente de doce leones en el centro, que expulsan chorros de agua por sus fauces. La fuente había pertenecido a un judío asesinado en un pogromo en 1066 y al situarla en el patio se le dio un significado político: el agua es plata fundida que representa los dones del sultán y los leones son sus guerreros leales a quienes colma de favores.

En los cuatro frentes del patio se abren la Sala de Mocárabes, la Sala de los Reyes, la de los Abencerrajes y la de las Dos Hermanas, con el mirador de Daraxa al fondo. Mohamed V envió artistas granadinos para decorar los Reales Alcázares sevillanos del rey Pedro I el Cruel. Posteriormente edificó La Puerta del Vino, el Mexuar o sala de audiencias, donde la mañana de los lunes y jueves recibía a sus súbditos y la fachada y el patio de los Arrayanes.

Alhambra de Granada

1Almohade significa: “reconocen la unidad de Dios”.

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