Identificación y clasificación

La clase de danza es un óleo sobre lienzo, obra del pintor francés Edgar Degas (1834-1917). El cuadro fue realizado entre 1871 y 1874 y podemos contemplarlo en el Museo d’Orsay, en la ciudad de París. Es una obra de estilo impresionista y trata una temática es la preparación de las bailarinas para una clase de danza, por lo tanto un tema costumbrista o de género. Las dimensiones del lienzo son 85 centímetros de altura por 75 de anchura.

Análisis

Temática

El tema del cuadro es una escena cotidiana, moderna, que no trata de transmitir grandes contenidos morales, ni muestra grandes acontecimientos del pasado. Mostrar la vida moderna fue una de las constantes de los artistas impresionistas frente a los temas grandilocuentes del arte académico, siguiendo los postulados que Baudelaire en su ensayo El pintor de la vida moderna.

Muestra una escena de ballet, las bailarinas se están preparando para la clase de Jules Perrot en el Teatro de la Ópera de París. La danza fue un tema que se repitió en la obra de Degas, así como otras escenas de interiores. Degas fue un impresionista diferente, más del movimiento que de la luz, frente al interés por la pintura de exteriores y el efecto de la luz natural de Monet, Degas mostraba más interés por el movimiento (destacando el estudio del trote de los caballos en las carreras que retrató a menudo) y prefiere las luces de gas de los locales.

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Composición

Llama la atención la composición de la escena, no muestra el perfecto equilibrio de las obras académicas, reina un aparente desorden, las bailarinas rodean al maestro pero cada una está realizando sus ejercicios de calentamiento y no parecen prestar demasiada atención al maestro. El descuido es aparente, muy lejano de la intención de Degas, que siempre sostuvo que su obra no tenía nada de improvisado, todo estaba muy pensado

Si nos fijamos detenidamente podemos ver una diagonal que recorre la obra desde las bailarinas situadas en el primer plano hasta las del fondo, una diagonal imperfecta que gira rodeando al maestro. Es un tipo de composición que genera sensación de inestabilidad y recuerda las estampas japonesas tan del gusto de los impresionistas.

La influencia de la fotografía se refleja en una composición abierta, con figuras incompletas y la ruptura de las líneas del friso del techo y el marco de la puerta, todo dando una sensación de espacio más abierto. Parece que el artista a captado un momento al azar, como una fotografía lanzada a un instante concreto que parece frenar el tiempo, congelando el movimiento de las bailarinas. Toda la escena parece una preparación para el estallido de movimiento que llegará al comenzar el ensayo.

Perspectiva

El elemento más destacado de la obra es el efecto de perspectiva que logra Degas. La diagonal envolvente que forma el coro de bailarinas se ve reforzada por las líneas de las maderas del suelo. Las dos figuras de primer plano, de espaldas, una de píe y otra sobre el piano en un curioso escorzo rascándose la espalda, contrastan en tamaño con las sentadas frente a la pared del fondo acrecentando la profundidad. El efecto del espejo en el vano de la pared amplía la escena lateralmente, en un guiño a obras clásicas como Las Meninas o El Matrimonio Arnolfini.

Dibujo, luz y color

Dentro del grupo de los impresionistas, Degas fue el que mostró más interés por el dibujo y el mejor dotado para ello. Fue un estudioso y admirador de la obra de Rafael y de David. Podemos apreciar esta capacidad para el dibujo en las bailarinas del primer plano, que además presenta unos complicados escorzos que ayudan a generar una sensación de movimiento, pero también en las líneas de las paredes.

La luz entra por la ventana situada tras el maestro y se refleja en el espejo (donde podemos ver la propia ventana), es una luz que llena la habitación y permite al artista dar brillo a la piel de las bailarinas, el blanco de los vestidos y el color de los lazos. La mayor parte de las obras impresionistas muestran escenas al aire libre, pintadas plain-air; no es el caso de Degas que trabajó muchas escenas de interior, jugando con luces artificiales o, como en este caso, la que entra por la ventana en una escena de interior. La manera en que la luz se filtra por la ventana y rodea las figuras nos recuerda perspectiva aérea de Velázquez, tan admirado por los impresionistas.

El color se aplica con pinceladas sueltas que genera una sensación vaporosa. El color divide la escena de manera diagonal y armónica. La parte superior está dominada por el verde de la pared y, la inferior, marcada por el marrón de las tablas del suelo. Los vestidos blancos de las bailarinas sirven de ruptura de ambos planos y resaltan los colores de la pared y el suelo. Los lazos, de colores primarios y secundarios, permite jugar con los efectos de colores complementarios.

Función de la obra

Los pintores impresionistas consideraban que su función consistía en la representación del mundo moderno, del París de su época: las calles, los parques, los cafés y, como en este caso, los teatros. Es un arte que no se realizaba por encargo, estas obras se vendían a través de marchantes y galerías para un público principalmente burgués que, una vez aceptado el estilo mostró un gran interés por ellas.

Influencias

Entre las influencias artísticas destacan la obra de Manet, el gran punto de inflexión de la pintura moderna, también de los gravados japoneses, como podemos ver en la composición diagonal de la obra. En el caso de de Degas hay una capacidad y un interés por el dibujo declarándose admirador de Rafael. La evolución de la pincelada y el interés por la temática moderna le incluye en el movimiento impresionista y como el resto de artistas de este grupo mostró una gran admiración y deuda con artistas como Velázquez o Rubens por su interés por el color y el cambio en la manera de aplicar la pincelada.

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